Aviso de Pandemia

Fosa común, cementerio de Bogotá. La carreta macabra. Fuente: Periódico El Gráfico, octubre de 1918

Entre tanto, la ‘Vargastejada’ sigue abierta virtualmente. Estaremos ensayando, estudiando, conversando por nuestras redes habituales y quisieramos que nos acompañaran, hasta donde puedan, a enfrentar la peste de estos tiempos feroces que vivimos.

LA VARGASTEJADA SIGUE ABIERTA.

Ya no se si fue mi abuela la que contó que hubo un tiempo en el que la gente, caminando por la carrera 7ª en Bogotá, de un momento a otro se ponía azul y caía fulminada como por un rayo. Entre octubre y diciembre de 1918 la ‘gripa española’ se llevó en el mundo entero cerca de 40 millones de personas (1). En investigación realizada hace una década, profesores de la UPTC y la UN estudiaron los registros de la época, confirmando que en Colombia los índices de infección y muerte durante esos tres fatídicos meses fueron nefastos (2).

Las fotografías de la “carreta macabra” son elocuentes. En la primera de la secuencia se ve un joven que nos mira con gesto burlón desde su cuerpo descoyuntado; en la última asoman las piernas de una muchacha dulce de cabello claro y vestido sastre; en el centro, con dificultad se distingue de la basura una pierna que parece doblarse en paso de marcha. Ante ellos, en primer plano, las fauces abiertas de una fosa común en el cementerio central.

La imagen me recuerda fotografías del 9 de abril. La asociación, por la fosa común, con el ‘bogotazo’, no es difícil. Y por otras razones: la emergencia, la reclusión obligada, la escasez de alimentos, la muerte que espera a la vuelta de la esquina, el avance de un orden económico y político global y la crisis de un régimen que busca la forma de afianzarse y recurre a lo que tiene a mano…

Dicen que la ‘gripa española’ se originó en las trincheras de la primera guerra mundial, en 1917, y ya veíamos, en reciente película, la familiaridad con las ratas en las fosas en que Europa se sepultó con toda su civilización.

Es costumbre inveterada atribuir la culpa al primero que pase; así, dios o las estrellas, las ratas, los cerdos o los murciélagos, son los responsables de la ‘influenza’ (3). Parece verdad que la ‘gripa’ se origina en relación con el desarrollo de la civilización en el viejo continente (4). La conclusión, hace diez años, de los profesores citados, no pudo ser más cierta:

“La aparición de una próxima pandemia de gripa es sólo cuestión de tiempo…” “…en el 2009 han aumentado las condiciones de pobreza, el hacinamiento la contaminación ambiental, la movilidad internacional, la concentración de la población urbana y las enfermedades que favorecen las infecciones, como el sida, que facilitarían la propagación y la letalidad de una nueva pandemia. “ (5)

Diez años después, las razones siguen vigentes y se potencian por el desarrollo tecnológico vertiginoso y la crisis del modelo neoliberal que busca con desespero sobrevivir a los nuevos tiempos. A sus propias afugias.

Diez días pasarán, y diez más, y otros diez, un ‘Decamerón’, antes que podamos salir a la luz del sol y contar, como Bocaccio, la larga temporada de silencio y soledad, que ojalá pudiera ser de lectura, de escritura, de inventiva e invectivas, de aislamiento y creación. Pero sabemos que no va a ser así, por lo menos para gran parte de la población, que no tiene más que las condiciones deplorables que le ofrece un régimen depredador y deprabado: el neoliberavirus, para el que auguramos en resultas de la cuarentena, una vacuna de efecto veloz.

Seguiremos recluidos, los que podamos, en nuestros observatorios virtuales, desde donde afrontaremos la peste que inaugura otro “siglo de maravillas tecnológicas”. Lo sorprendente sería que al fin tuviéramos tiempo para pensar, para recordar, para mirar dentro y buscar aquello que pudiera sostener la llama, un camino para reencontrar la primitiva solidaridad que perdimos.

Entre tanto, la ‘Vargastejada’ sigue abierta virtualmente. Estaremos ensayando, estudiando, conversando por nuestras redes habituales y quisieramos que nos acompañaran, hasta donde puedan, a enfrentar la peste de estos tiempos feroces que vivimos.

CRT SVT 20 de marzo de 2020

Notas:

1-“Durante el siglo XX, ocurrieron pandemias de gripa en los años 1918, 1957 y 1968. Se estima que la pandemia de 1918 provocó la muerte de cerca de cuarenta millones de personas en menos de un año.” Grupo de Investigación Salud Pública, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.Manrique F, Martínez A, Meléndez B, Ospina J. “La pandemia de gripe 1918-1919 en Bogotá y Boyacá, 91 años después.” Revista Infectio. Volumen 13 No 3 – Septiembre de 2009

2- http://www.scielo.org.co/pdf/inf/v13n3/v13n3a05.pdf

3-“El nombre de influenza surge a finales de la Edad Media, cuando se creía que la enfermedad era ocasionada por la influencia ejercida por los astros sobre el hombre, aunque se conocía el término de influenza desde 1357, su uso se generalizó en el siglo XVII durante la epidemia de Italia, y así se introdujo el término en Inglaterra. En el mismo siglo, los franceses denominaron grippe a la enfermedad.” Ibidem.

4- “Aunque el origen de la gripa, o influenza, no se conoce con precisión, su aparición se relaciona con el surgimiento de la agricultura, el aumento de la densidad de las poblaciones humanas, la convivencia con los animales y la aparición de las primeras ciudades.” Ibidem.

5- Ibidem.

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